Las siestas retozantes, desbordantes
de pasión adolecente.
Los horarios, puntualmente restringiendo
La inocencia soportando la utopía
Valparaíso siempre fiel amigo
Joaquín poco a poco más divino
y el viejo dios, cada vez más Nietzscheziano
¡Llegó el conflicto! ¿tu y yo, los paganos?
los tuyos moros, y más encima !cristianos!
Larga guerra, ¿cuantos años?
Llegó mi momento, de volverme gitano
Providencia, Peñalolen y La puta Reina
Bella historia, lindo cuento, notable novela.
Ahora debemos que somos adultos,
nos vamos a la cama sin cuentos de hadas.