Creo que en general no soy de los vegetarianos que andan buscando por todas partes vienesas de soja, hamburguesas de soja, nuggets de soja, chuletas de soja….y si es posible crudo de soja. Casi siempre como vegetales en su formato original, no como carne-artificial-hecha-de-verduras.
Claro, que toda consecuencia tiene su fin: me toco hacer dieta. Sí, dieta, no sé cuántos imbéciles me han dicho “Vegetariano, es una buena forma de mantener la línea”. Juran que los vegetarianos comen lechuga y pasto, los gnoquis no son parte de una dieta vegetariana, ni las papas fritas, ni los frijoles, ni….¡ya me dio hambre!. En mis años de vegetarianismo empecé a subir de peso, lentamente y ahora ya llevaba al menos 10 kilos de sobre peso. Era la hora de hacer dieta, nunca he sido muy creativo para esas cosas, ni de los que van al nutricionista para que él les haga un menú. Solo decidí comer poco, entre 1200 y 1400 calorías al día, para lo que tendría que dejar mis almuerzos de papas fritas con (como no como carne) papas fritas, o mí -ya amado- subway. Así que tenía que buscar cosas simples de hacer (rápidas) y ricas.
Fue ahí cuando miré -por primera vez- seriamente a las milanesas de soja, para ser sincero ya las había visto antes, habíamos coqueteado, nos mirábamos, pero nunca llegamos más allá. Ahora estaba casi listo, mis intenciones eran más serias, pero hizo falta el consejo de un amigo para invitarlas a mi carro de supermecado “llévalas, igual están baratas” - me dijo- y sí, eran 5 milanesas por $649 (us$1.09 € 0.9). Si eran horriblemente malas no perdería mucho, así que las llevé.
No recordaba –de mi pasado carnívoro- qué cresta era una milanesa, y no pregunté (todavía no sé qué es una milanesa), pero en mi ignorancia decidí tratarlas como hamburguesas. Cuando llegamos a casa (mis nuevas milanesas y yo) estábamos decididos a ir juntos al sartén, bueno considerando la dieta, a la plancha nomás. Al intentar cocinarlas a la plancha, tuve algunos problemas (hace años que no tiraba algo redondo-tipo-carne al sartén. Además, lo que en mi época de carnívoro había cocinado, expelía su propia grasa que ayudaba a freírlo). La primera se me quemó bastante, luego afloró mi pasado carnívoro, tenía que darlas vuelta de un lado para que se cocinaran por los dos, de esta forma no se quemaría uno y el otro no quedaría crudo. Así entonces, recordando antiguas técnicas de cocina carnívora, logré prepáralas sin que se me carbonizaran.
No son muy lindas, pues su color pálido y pequeños trozos de apanado quemados, hacen que se vean como comida de hospital pobre. Su textura en la boca es muy agradable pues, por fuera es muy crujiente, por dentro es extremadamente suave. Respecto a sabor, son un poco insípidas.
Posteriormente, pequé, freí con aceite, quedaron bastante mejores. Luego también aprendí que al acompañarlas de alguna salsa (picante, mayonesa, ketchup, etc) mejoraba muchísimo. Así mismo como que recalentarlas al microondas es pecado capital, quedan horriblemente chiclosas. Y que no se puede freír en agua -al menos las milanesas de soja jumbo- pues su parte harinosa se vuelve engrudo. Hace dos horas antes de escribir este articulo, me comí una. Cuando finalmente aprendes a cocinarlas, son increíbles. Se las recomiendo a todos (los que sepan cocinar).